miércoles, 28 de enero de 2009

Candombe (4)


Comentario (2) de Pablo Cirio:
No quiero abusar de la generosidad que da el participar en un blog, pero repensando lo que dije a la luz de tu respuesta, Alejandro, lo que veo es que me salió el (Marvin) Harris que todos los antropólogos llevamos dentro. Aunque no sea santo de mi devoción al realizar análisis, pues prescinde de toda explicación de corte simbólica (mis preferidas), creo que aquí sí es aplicable pues el caso planteado crea en los nativos un dilema costo/beneficio que se opera, justamente, a expensas de lo simbólico y el espacio de communitas que genera. Con el ejemplo ficcional que di pretendí problematizar otro dilema pasado, y de cuya resolución ganó la comodidad tecnológica (emplear barricas usadas) por sobre la simbólica (tocar con tambores hechos a mano ahuecando troncos), y el candombe rioplatense siguió andando. Ni ellos ni los antropólogos se preocupan ya.
No es por porfiarte, pero después de todo la sesión de calentamiento de tambores es un medio, no un fin, o sea que siempre hay un algo más, esto es, un compartir social a través de una práctica musical. Esa es la meta, lo anterior, contexto creado ad hoc ante una necesidad puntual.
Atte. Pablo Cirio.

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